
No siempre eres deseada ni nadie te espera,
apreciada para algunos, odiada con tormenta
obedeces tu propia ley, a veces .... infernal,
y aún así te sabemos necesaria y no llegas.
Te esperan los campos recién sembrados,
ríos y torrentes casi muertos y agrietados,
bendices embalses y deltas casi salados,
nada se escapa al devenir de tus pasos.
Regalas melancolías en el moteado cristal,
sueños y esperanzas tras una ligera brisa,
el charco infantil o el barro que ensucia,
miedo y dolor cuando te llevas una sola vida.
Sobre el mar te confundes con sus aguas,
o eres tormenta y terror para argonautas,
la humedad que respira la tierra en su cuna,
desafiada espera de la valiente piel desnuda.
Yo seré agua si tu eres la lluvia.....






