
La lluvia puede ser alegría y tormento,
como el Sol la luz y a la vez ahogarnos.
La Luna puede ser guía o la oscuridad,
como el sueño la pesadilla o la felicidad.
El deseo, un paso más hacia el amor,
la parte más íntima de este sueño,
capaz de de enloquecer en la espera,
y renacer en la caricia y en el beso.
Entregados los cuerpos se han amado,
del espiritu, la duda, todo por tejer,
un te quiero sincero, calor del enredo,
agita el temor por miedo al desamor.
Nos acercamos anónimos del silencio,
por no romper la magia del aquel día,
donde los cuerpos fueron feliz víctima,
testimonios reales de nuestro destino.
Del pasado queda lo vivido,
el presente para los sentidos,
el futuro es lo más querido,
tu y yo, y el amor escondido.