Vital, alegre, entregada y apasionada
te imaginaba y pensaba sin conocerte.
Modelé tu figura sin rostro, sin color,
no importaban los rizos,
no importaban los pechos,
ni la fortaleza de una piernas
o la forma de una cintura.
Di vida a una mirada cómplice,
puse gesto a una voz amiga,
revestí de calor los abrazos,
tatué el tacto más sensible en la piel,
revestí de sentimientos el interior.
Anónima por fuera,
completa en alma.
Y como si fueras mi obra apareces,
dando vida a un ideal,
portadora de mis sentimientos,
cautivando mis sentidos,
como si ya me conocieras,
amantes en pasados sueños.
No nos buscamos ni esperamos,
sencillamente nos sabíamos.
© Todos los
