No me gustan los ralos de espíritu,
no son sinceros,
mienten.
Se predican en sus defectos,
almas en pena,
cobardes.
Alimentan su ego suplicando piedad,
destrozan otros sueños,
falsas.
Lenguas viperinas usando muletas,
ay!! cuánto dolor!!
necias.
Me quedaré con la imagen,
del niño parado ante el semáforo,
la ilusionada mujer embarazada,
el beso de los adolescentes,
la lágrima en el duelo,
la zozobra de mis propios pies,
el ulular entre ramas y coches
aquello que ven mis ojos,
lo que escuchan mis oídos.
Háblame de tus penas y alegrías
de tu propia vida,
sincera.
Olvida los que no están aquí ahora,
hoy no son,
viven.
Date la oportunidad de ser tu,
esta es tu libertad,
compártela.
... y nada más.
© Todos los