
Sólo quedan los gélidos silencios,
aquellas voces perdidas para nada
ahora ahogadas en pequeños ecos
martilleantes en tu mirada ciega.
Buscas pasos entre nieblas sin razón,
movimientos atados a la nada,
aún así andas y pierdes y sigues
para llegar al olvido de tu ira.
Las miradas ajenas hablan del pasado,
el presente a pocos interesan de ti,
no hay ausencias por que no buscas
pero encuentras sin saber y amas.